ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi última reflexión aquí... Son tiempos difíciles, y no solo en lo económico. Creo que nos encontramos sumidos en una época de incertidumbre, de análisis, de cambio. Y todo eso, cuesta digerirlo.
Somos muchos los que sabemos que es necesario un cambio. Un cambio radical, una involución: dejar a un lado el sistema que prioriza los beneficios sobre las personas y encontrar algo más justo, eficiente, menos discriminatorio. Creo que no soy la única que se plantea que aunque no seamos los culpables de la crisis, sí somos responsables en cuanto al modelo de sociedad en el que vivimos. Hemos aceptado ciertos roles, porque nos son más cómodos, aunque ello nos haya traído hasta aquí.
Hemos consentido que nos gobiernen los peores, consintiendo con nuestro voto o nuestra abstención. Hemos creado una sociedad en la que es más importante distraerse que informarse, en la que se da más importancia a personas que viven todo el día de fiesta en fiesta, rodeados de lujos, que a quienes dedican su vida a formarse, a ayudar a los demás, a la solidaridad.
Tenemos como modelos a actores, top models, cantantes, deportistas de élite (más los de fama que los de premios). Y los tenemos porque desde bien pequeños vamos aprendiendo que eso es el éxito, eso es sentirse realizado en la vida: tener dinero, lujos, fiestas, cuerpos esculturales, sexo. Desde las revistas a los videoclips nos muestran esto. No se nos enseña que el éxito consiste en tener la conciencia tranquila, por ejemplo. O sentirse realizado, útil, válido. Ni que muchos de esos modelos de éxito han tenido finales trágicos.
Valores como la integridad, el compromiso, el respeto o la coherencia, no son algo que abunde ni que se valore, quizás porque conllevan cierto sacrificio y esa palabra se asocia a algo negativo.
No es fácil crecer y formarse como persona, crecemos con la idea de que hay que disfrutar cada momento, de que quien es feliz es porque su lema es "carpe diem", que solo se vive una vez, que no hay que pensar en el mañana, que no debemos preocuparnos por los problemas, pero eso es algo tan imposible como inútil, que a menudo conlleva un sentimiento de fracaso o infelicidad a . Jamás estudiarías, buscarías empleo, ahorrarías o tendrías hijos si no pensases en el mañana. Nadie se dedicaría a enseñar, ni a investigar, ni a redactar libros o a perseguir un mundo mejor. Nadie se implicaría en la defensa de causas que le parecen justas, ni dedicaría su vida a la denuncia de los horrores de este mundo. Y eso es absolutamente necesario.
Esta semana he visto algo que me ha parecido muy significativo: muchas personas han defendido a Amancio Ortega (y hablo de defenderle a él, no simplemente decir "su dinero viene bien en este momento") por su donación a Cáritas. Y han criticado a un hombre como Faustino Vilabrille, un cura jubilado, que ha entregado su vida a Cáritas y que ha expresado su opinión en su blog, mostrándose crítico hacia este tipo de "donativos".
Amancio Ortega a dedicado una limosna, una ínfima parte de su fortuna, conseguida por métodos seguramente más que discutibles, a una causa que seguramente le parezca necesaria. Amancio Ortega ha ordenado una transferencia de dinero: tres clicks. Y la gente ve en esto un esfuerzo, algo heróico. Y mientras critican a Faustino, se le acusa de demagogo, de insensible. A alguien que dedica su vida a esta causa, a alguien que día a día está en contacto con las personas que sufren, a alguien que les dedica lo más valioso que tenemos: su tiempo.
Y esta que os habla no es una persona religiosa, quede claro, pero es que esto me ha parecido grave. Porque algo que parece haberse olvidado es que el dinero es importante, pero no sería nada sin las personas. Y que sin personas que amasan fortuna en la forma y cantidad en que Amancio lo hace (casi seguro porque las leyes se lo permiten), quizás no hiciese falta que Cáritas existiese.
Os dejo con un vídeo de una campaña de la ONG Acción Contra el Hambre, en el que Pepe Sancho se inspira en el Chaplin de "El Gran Dictador" para lanzar un mensaje maravilloso. Que este mensaje llegue a todos lados.
De toda la mierda que nos rodea, hoy más que nunca.
De que este mundo esté en manos de personas que me dan asco. Y hacen que a menudo parezca que el mundo de asco por lo tanto.
De que nos desgobiernen. De que nos atemoricen. De que nos impidan ser felices.
De que hagan negocio creando sociedades y seres estúpidos. Es SU negocio y NUESTRA carencia.
De que nos vendan como modelo de superación TENER en lugar de SER. Y de que el mensaje cale, a pesar de que genera miseria, muerte, insatisfacciones, injusticias. Justo lo que todo no queremos.
Hoy digo que basta ya. El ser humano es mucho más de lo que una minoría quiere que seamos. Podemos y debemos ser mejores personas. Podemos y debemos darle la importancia justa a lo que nos venden y la apropiada a lo que realmente importa.Y como muestra de ello, os invito a ver el siguiente vídeo.
Os presento al equipo HOYT (Dick y Rick).
Somos lo que queramos ser. Quien realmente desea algo, lo acaba consiguiendo.
Hemos superado cosas peores, esta crisis no podrá con nosotros.
Ánimo a tod@s. Saldremos adelante y seremos mejores.
Es la fecha en la que espero que se batan records de personas en las calles, en la que la gente salga de una vez y grite su indignación, griten su rabia, griten la verdad.
Porque sabemos que la mayoría de noticias que nos rodean están llenas de mentiras y manipulaciones que solo tienen el objetivo de engañar y dividir a la población española.
Tenemos un partido en el Gobierno que durante años pretendió defender los intereses de los trabajadores, de las clases bajas, que denunciaba que estaban siendo atacadas de forma brutal por las medidas socialistas.
Un Presidente que durante la campaña, acompañado de sus secuaces, prometieron el oro y el moro a las clases trabajadoras, vendiéndo un futuro mejor en el que saldríamos de la crisis de la mano, ricos y pobres. Como si eso fuese posible: un rico diciéndole a un pobre que saldremos de la mano de esta, como si tuviesen las mismas necesidades, problemas y objetivos. Como si luchasen por la misma causa. Y muchos se lo han creído.
Un presidente de gobierno que ha asegurado que hará lo que sea por el bien de España, aunque sea todo lo contrario de lo que prometió. Recordemos que prometió el bien de España.
Ese es el mismo tipo que hace unos días aseguraba tajante que "no hay dinero" para sanidad y educación, después de haber anunciado por sorpresa, mediante una nota de prensa (ya ni tiró de la sufrida Soraya, la pesadilla de los viernes), un recortillo extra de 10000 millones en sanidad y educación. Que no en Iglesia (Somos un estado laico, ¿no?), en Defensa (somos un pueblo de paz, ¿no?), ó en número de políticos que sostenemos. No. En sanidad y educación.
Casualmente, hoy sabemos que es la misma cifra que necesitará Bankia, un banco obligado a crearse por el anterior gobierno y presidido por un exministro del PP, para ser saneado. Inicialmente, claro.
Así que no hay dinero para sanidad y educación, amigos. Pero sí para rescatar un banco amigo. Sí para que ese banco pague una indemnización al que fue el ministro que basó la economía de España en el ladrillo, y que presidió el FMI sin atisbar la crisis, dimitiendo meses antes de que estallase. Ese señor, se irá cobrando una pasta, más todo lo que ha cobrado ya.
Los jubilados que han saqueado a la seguridad social para tener en su casa arsenales de pastillas, los jóvenes estudiantes que han recibido becas para acabar acampando en Sol siendo unos maleantes, los funcionarios que todo el día están leyendo periódicos y tomando cafés, los compradores y pagadores mientras el sueldo lo permita de una hipoteca. Estos somos los que hemos arruinado el país y debemos pagar ahora.
Los señores que pese a la crisis cobran sumas millonarias de dinero público, los que han arruinado ayuntamientos para llevar a cabo proyectos faraónicos, los que han inflado el precio de la vivienda, los que mienten y manipulan a la sociedad para lograr sus objetivos, esos no. Esos son los buenos.
¿Realmente pretendes consentirlo? Porque YO NO. No soporto una mentira más.
Hoy es el día del Trabajo. De todos los que trabajan, reciban o no un sueldo. De todos los que han trabajado. De todos los que buscan trabajo. Del derecho a trabajar. Un derecho que está siendo cercenado, pisoteado, insultado. Es el día de una clase: la obrera.
La clase trabajadora ha olvidado la lucha que hay detrás de todas las condiciones que podemos disfrutar hoy en día quienes trabajamos, y con las que sueñan quienes aspiran a un empleo. Se empeñan en devaluarnos, en tratarnos como un medio para conseguir un objetivo más que como personas merecedoras de un respeto. Porque nosotros mismos hemos olvidado nuestra dignidad.
En el año 1976 los obreros de Vitoria comenzaron una huelga general llevada a sus máximas consecuencias. Dos meses de huelgas, 6000 obreros en lucha, sobreviviendo gracias a la solidaridad de todos. La mayoría de factorías de la localidad paradas durante ese tiempo.
Los obreros exigían la mejora de sus condiciones laborales y una subida de salario de 6000 pesetas, ya que alegaban que sus salarios habían perdido poder adquisitivo.
Los patronos, en su prepotencia, sostenían que "cuando tengan hambre, ya volverán".
El 3 de marzo se convocó una jornada de huelga general. Los obreros, que no tenían donde reunirse porque no había sedes de sindicatos o algo parecido, acudieron a una asamblea general en la iglesia de San Francisco de Asís (los curas "de barrio" les apoyaban). Había hombres, mujeres, de todas las edades.
La policía (de la que era máximo responsable el Ministro de Gobernación, el Sr.Manuel Fraga) rodeó la iglesia y lanzó botes de gas rompiendo las ventanas para desalojar, en contra de la voluntad del párroco. La gente se asfixiaba en el interior, por lo que rompieron las ventanas para que entrase aire. El caos era absoluto. Muchos se avalanzaron hacia la puerta, huyendo despavoridos de la Iglesia. La policía tiroteó a quienes huían. Tres obreros fallecieron en el acto, otros dos en los hospitales posteriormente.
Cinco muertos por ejercer su derecho, por reclamar su dignidad.
Ocurrió en nuestro país, no hace tanto. Los responsables ejercieron cargos políticos hasta su muerte (hace no tanto).
A continuación un vídeo de un acto conmemorativo del 30 aniversario, donde Lluis Llach interpreta la canción "Campanades a Mort" compuesta por él por tras los sucesos de Vitoria.
Gracias a quienes lucharon en su momento, arriesgando y perdiendo sus vidas, los obreros obtuvieron grandes logros.
Y ahora, los obreros estamos dejando que pisoteen nuestros derechos y nos falten el respeto. Debemos recuperar la conciencia de clase, debemos luchar por la defensa de nuestros derechos, debemos recuperar nuestra dignidad.
Porque no somos mercancía, somos la base de nuestro país. Somos la base de la democracia. Debemos hacérselo saber a aquellos que parecen haberlo olvidado.
Hoy quisiera hablar del principal motivo de mi indignación: la mentira.
La mentira es la base de todo lo que nos toca vivir hoy en día. Y es que ya lo digo Goebbels (Ministro de propaganda de Hitler): Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad. Ese es el principio con el que los que nos (des)gobiernan actúan.
Dicen que la Sanidad no es sostenible y mienten. España es uno de los países con menos gasto en sanidad de la Unión Europea. Y eso lo dicen los DATOS.
Dicen que no hay dinero y mienten. ¿Por qué no lo hay para financiar los servicios públicos pero sí para subvencionar partidos políticos, sindicatos, patronal, Iglesia Católica? ¿No deberían ser los servicios públicos una prioridad? Ese es el problema, que no lo son.
Nos culpan de la crisis y mienten. Lo hacen para poder aplicar los recortes. ¿Cómo sino justificarían aplicarlos a la población, si admitiesen que no somos los culpables? Acusan a los funcionarios de vagos, a los que protestan de terroristas, a quienes critican los recortes de insolidarios, a los jubilados de tener cada uno una farmacia en casa, a los universitarios de vividores, a los sindicatos de parásitos,... "Calumnia, que algo queda" parece ser el lema que precede a los recortes. Dicen que no suben impuestos y mienten. Emplean
eufemismos, términos sutiles, como si los españoles fuésemos cortos de
entendederas. Nos toman el pelo. HOY lo hemos visto una vez más. ¿Cómo
sino nos tenemos que tomar esto?
Dicen que no hay otra salida y mienten. Finlandia ha incrementado su protección a los trabajadores en la reforma laboral aprobada el mes pasado. Y tenemos el ejemplo de Islandia, que se ha opuesto al pago de la deuda que los inversores le reclamaban. Primero va el pueblo. Pero aquí no.
Todas las acciones de los que gobiernan van acompañadas de mentiras, básicamente porque el papel real de estos politicos es ejecutar las medidas que otros les indican. Y proteger a esos que se las indican. Por eso nunca se señala a los verdaderos culpables.
Las mentiras contribuyen a la manipulación del pueblo, que se encuentra con que pocos medios de información, políticos o economistas le dicen la verdad argumentándola. Y a quienes hacen esto, ya se encarga la maquinaria del poder de desprestigiarlos. De modo que la mayoría se encuentra con una información sesgada y parcial: son carne de cañon de la manipulación. Y funciona.
Por eso, una de las mejores cosas que podemos hacer para canalizar nuestra indignación es buscar informaciones veraces, sustentadas por datos reales. Y difundirlos, para que la gente se de cuenta de que esta crisis es una gran estafa y estos recortes no persiguen solucionar nada.
La información es poder y por eso intentan arrebatárnosla. Es lo primero que debemos proteger.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que nos tomen el pelo?¿Hasta cuándo vamos a ver normal que nos gobiernen unos impresentables? Estoy cansado de los políticos y creo que por ese mismo motivo, hoy más que nunca, me interesa la política. Porque no me creo que no existan personas con dos dedos de frente que puedan sacarnos de la crisis en la que nos vemos inmersos. Lo que supongo es, que para llegar a lo más alto, hace falta hacer "juego sucio", que el que no hace trampas no escala... Esa es una lacra de nuestra sociedad que no solo se refleja en la política. Creo que todos los días estamos rodeados de muchos ejemplos que me dan la razón en este aspecto, que casi siempre ganan los "malos".
Tenemos dos opciones:
1) Mirar hacia otro lado, dejarnos pisar, dejar que nos vayan quitando poco a poco todos los derechos que costaron años y mucho sacrificio conseguir. Hay gente muy conformista (yo entre ellos) que hacemos política de barra de bar, pero, a la hora de la verdad, no nos mojamos. No vaya a ser que me pase algo, que me lleve un porrazo si voy a la manifestación, que pierda ya lo poco que tengo. Vemos la realidad a través de la TV como si no fuera el tema con nosotros. Lo más sencillo es agachar la cabeza y hacer lo que nos ordenen los que gobiernan. Como decía el otro, total que más da, no van a oír la voz de unos pocos, que voy a cambiar yo si soy solo uno.
2) Luchar, no dar un paso atrás, no renunciar a nada de lo que nos pertenece. Trabajar por el bien común, levantar la cabeza y mirar a los ojos a todos esos indeseables que nos están chupando la sangre. ¿Los bancos nos daban algo cuando tenían millones de beneficios? ¿Por qué ahora que les va mal tenemos que ayudarles con el dinero de todos? ¿Por qué un político, por haber trabajado unos pocos años, tiene que cobrar un sueldo vitalicio? Lo que no me entra en la cabeza no es ya haber llegado a esta situación, sino haber permitido que todo esto pasara desde el principio.
Hay muchos cambios que deben ser llevados a cabo. Hoy en día disfrutamos de las redes sociales que nos permiten comunicarnos e intercambiar ideas. Aprovechémoslas!!Nunca una generación ha tenido tantas herramientas a su alcance para hacerse escuchar y respetar. Usemos todas las ventajas que tenemos para que a los políticos se les caiga la cara de vergüenza.
El mundo va en la dirección equivocada, así que ayudémosle a volver por el buen camino.
Nos quejamos de que el nuestro es un país bipartidista pero, ¿quién tiene la culpa? NOSOTROS. Tenemos la sartén por el mango para cambiar las cosas. No entiendo a la gente que vota siempre al mismo partido pase lo que pase, sean de izquierdas o de derechas, no lo entiendo. Como tampoco entiendo que cada vez que un político sale imputado por algún asunto, después la gente lo apoye masivamente en las urnas. Es decir, ese tipejo te está robando y tú lo votas, lo defiendes... A veces creo que tenemos lo que nos merecemos.
Hay un futuro mejor esperándonos y tenemos que luchar por llegar a él.
Gracias al @Indignómetro por su maravillosa iniciativa.
Si la culpa de todos
los acontecimientos que se están desarrollando a nuestro alrededor, la tiene el
egoísmo, el materialismo, la usura y la ruindad todo ello alimentado por los
incompetentes que gobiernan nuestro país, el país vecino y el resto del mundo,
justa es la reacción de tod@s las ciudadan@s, que cada día con mas fuerza,
despiertan del letargo de los ignorantes…
Todo tipo de acciones se acometen a diario, para parar, de
forma pacifica, las maniobras irresponsables e inhumanas de nuestros gobernantes.
Concentraciones cada vez más numerosas, acciones de insumisión de todo tipo,
como la recogida de firmas, que dejan de manifiesto la gran desesperanza, que
cuaja en las venas de tod@s y cada un@ de nosotr@s y una de la que con un poco
de suerte, llegara pronto a las manos, de quien tanto desea obtener el beneficio
a través del estupro…
Podríamos llamarlo “El cuerpo del delito”… El dinero. Ese
que todo lo empaña, lo enmaraña y su
falta hace que la gente pobre, sea desdichada y que los miserables de alma, lo
sean mucho más. Ahí van los mensajes, que con caligrafía firme, brotan del
fondo del alma.
Usureros, codiciosos, egoístas y miserables del mundo, ahí
tenéis el mensaje: El dinero solo es un papel, ni compra conciencias puras ni
amor verdadero…
*Vivimos en un país con pus. Vivimos en un país donde el esfuerzo no tiene
recompensa más allá de una palmadita en la espalda, y en el que cuanto más
robas a tu vecino, mejor recibido eres por aquellos que son de tu condición.
Este es un país maravilloso, con sol en invierno y en verano, con playas, con
chiringuitos durante todo el año, con botellón, con hachís, con tortilla de
patata... pero es un país, lamentablemente, tercermundista. Y no es que sea
precario en cuanto a su infraestructura o a sus telecomunicaciones, es precario
en cuanto a pensamiento. En cuanto a conciencia. En cuanto a moral.
No tenemos suficiente con que un Gobierno nos mienta casi cada día, nos
utilice como excusa en sus negocios y leyes, nos "aplacebe" con
palabras y medidas irrisorias, nos escupa sobre nuestro futuro o nos imponga
qué es descargable y qué no; que encima nosotros, los españolitos de a pie, nos
enfrentamos por saber quién se indigna más con todo esto: si los que están en
la izquierda o los que están en la derecha. Todo esto viene de atrás, de otros
tiempos en los que el país se encontraba partido por la mitad y una terrible
guerra se encargó de llevarse la vida de hermanos, amigos y hombres. Sobre todo
de hombres, humanos. No caigamos en los mismos errores que nos llevaron al
suicidio en la otra vida; no volvamos al odio, a la violencia, a la envidia…
Creo que el país se encuentra en un estado de letargo moral desde hace varios
años hacia aquí. La gente parece cansada: ¿por qué?, ¿será que el sedentarismo
que devora cada vez más a la raza humana es el culpable? Yo creo que sí. Y en
este país entendemos, y mucho, de eso. Es irónico que nos hayamos vuelto cada
vez más perezosos, pero no es de extrañar que con estos últimos años de
“bonanza económica” hayamos prosperado de tal forma que si nuestros abuelos
levantaran la cabeza, probablemente no sabrían ni cómo vivir: ahora lo tenemos
todo, mientras que ellos lucharon y se ganaron lo que buenamente pudieron.
Simplemente para que sus hijos tuvieran un futuro, los que ahora son tus
padres. Y es que después de haber luchado contra una ocupación francesa, después de
haber superado tres guerras carlistas, de habernos alzado contra un sistema
caciquil, después de haber superado la crisis del 17 y de desafiar a Primo de
Rivera, después de salir airosos de una Gran Guerra y de derrocar a un
dictador; ¿no podemos salir a la calle a protestar contra esta gran mentira que
vivimos y que llamamos democracia?
*Este texto fue escrito antes del movimiento 15-M
Añado. Por fin hemos salido a la calle, y por fin nos damos cuenta de la situación en la que estamos y estábamos en el mundo. Han tenido que suceder tantos acontecimientos... sin embargo, aun no es suficiente. Hay que unirse y gritar juntos a la vez, al margen de prejuicios e ideologías. Hay que estallar contra esta clase política, contra estas élites, contra los que dominan el mundo. Contra el Sistema capitalista. Y cuando la mecha de verdad se prenda, nada, absolutamente nada, podrá parar la llamar de la revolución mundial. Se avecinan tiempos extraños, me temo. Pero a la vez se avecinan tiempos de lucha, de cambio y de fuerza, de mucha fuerza. No al NWO.
El presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, José Luis Feito, ha abierto nuestros ojos. Los parados somos flojos, queremos un trabajo en la esquina de casa y rechazamos aquellos que nos impliquen más de 5 paradas de metro. Igual en Madrid es por eso de que sale un ojo de la cara.
Feito considera que es inconcebible que quienes cobran el paro rechacen una oferta de trabajo y que habría que aceptarla aunque fuera en Laponia.
Vamos, que nos echan a Laponia… Quizás ahí el paro es menor y estorbamos menos en las estadísticas.
Pero que no se diga. Si nos echan a Laponia, nos vamos a Laponia. Eso es lo que siempre han querido, no. Mansos corderitos que obedezcan. Pues si nos echan, nos vamos. Aquí, lo que necesitas saber para emigrar a Laponia.
Dónde está Laponia
Lo primero que hay que saber para emigrar a Laponia, es dónde está. Laponia o el área Sámpi es una región geográfica de Europa del Norte. Limita por el norte con el océano Glacial Ártico, por el oeste con el mar de Noruega, y por el este, con el mar de Barents. Laponia está dividida entre Noruega, Rusia, Suecia y Finlandia.
Como veis, hay para elegir. Hoy nos iremos a la región de Enontekiö en la Laponia finlandesa, conocida como La Auténtica Laponia. Se encuentra en el extremo norte del país, cerca de Suecia y Noruega, en lo que se conoce como el “brazo” de Finlandia.
La Auténtica Laponia
La mayor parte de la región está constituida por reservas naturales protegidas, un parque nacional y otras extensas áreas de naturaleza salvaje. Por lo que un buen trabajo, para dejar de pertenecer a esta gran familia de 6 millones de parados, puede estar relacionado con el turismo. Aunque teniendo sólo 800 habitantes puede ser que las plazas laborales estén cubiertas. Pero si Feito dice que hay que aceptar, hay que aceptar.
Cómo llegar a Enontekiö
Enontekiö, Laponia finlandesa
Lo de llegar, cada vez se complica más. Suben las tasas aeroportuarias y los billetes de avión son algo caros. Además si vamos a emigrar querremos llevar con nosotros nuestras cosas. Así que lo mejor, es coger el coche, cargarlo con nuestra vida y pillar la carretera. No os asustéis. Sólo son 4.427 kilómetros desde la capital del Reino de España. El gasto estimado en combustible es de 550 euros y un billete de avión puede salir unos 700. Ahorro ante todo. Feito estaría orgulloso de nosotros.
El tiempo en Laponia
Como podéis suponer, en Laponia hace frío, mucho. Pero bueno, como vamos en coche y no hay problema de maletas, ni sobre peso, pondremos en el maletero toda la ropa de abrigo que tengamos por casa. Tenéis que tener en cuenta que el Océano Ártico está tan solo a 40 kilómetros de distancia, por lo que las temperaturas bajo cero, están aseguradas, incluso en los meses de junio y agosto. Por la latitud, el clima es seco y tenéis que tener en cuenta que la falta de luz, limita bastante las actividades. Pero da igual. Vamos a currar… O no. Eso si, no penséis que podréis hacer de Papa Noel, ese puesto, ya está cogido.
Lo que no nos dijo Feito de Laponia
Lo que no nos dijeron de Laponia es que es caro. La comida, el transporte y el alojamiento, son más caros que en España. Pero bueno, el paro en Finlandia es de 7,40 % contra el 23,60 % de España. Punto a favor. En Finlandia tampoco tienen fijado por ley el sueldo mínimo, pero ronda los 2 mil euros. Comparados con los 641,40 € al mes de España, ya puede ser la comida un poco más cara. Y como medio de transporte, siempre nos quedará la bicicleta, que es muy usada y ayuda a entrar en calor.
Así que si hacemos números, resulta que Feito nos está haciendo un favor. Ganan más y por supuesto, gastan menos. Ni cañas ni tapas y nula vida nocturna.